Hija

Hija — poema de Santiago Copí
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Hija — poema de Santiago Copí
Hija,

quiero que seas tan libre,
como te manden tus adentros.
Que andes firme los caminos,
sin que te corra ningún viento.

Que no confundas nunca el ruido
con la voz que nace por dentro.

Hay silencios que conocen
el nombre de todos los miedos,
pero también el primer paso
que los deja atrás, en el suelo.

Que los soles te miren
de tú a tú, con respeto.

Y que la noche, cuando llegue,
no encuentre en ti su lecho.

Sino una mujer que conoce
el valor de seguir despierta,
cuando otros
cerraron los ojos.

Que no midas tu vida
por todas
o ninguna de sus caídas,
sino por la verdad
que siempre te lleve arriba.

Que nunca tengas
que hacerte pequeña
para que otro se sienta grande.

Ni vestir palabras ajenas
para que acepten las tuyas.

Que el amor te encuentre entera,
y que jamás te pida
dejar de ser quien eres.

Que cuando pierdas,
mires el río.

Toda el agua
se va.

Y el río
sigue
su camino.

Que cuando la tristeza te visite,
le ofrezcas una silla.

La escuches lo justo.

Y la despidas
antes de que decida
vivir para siempre en tu casa.

Que guardes la ternura
como quien guarda el agua
en mitad del desierto.

Porque llegará el día
en que alguien la necesite más que tú.

Y descubrirás entonces
que dar también es una forma
de permanecer.

Y que para tus hijos, mis nietos,
pintes los grises de colores,
vistiendo este mundo, de nuevo.

Que vean
cómo los árboles
siguen dando sombra,
también
a quien llegó
con un hacha.

Que miren el río
hasta saber
que toda el agua
se marcha,
y el río
sigue
su camino.

Y cuando ya no pueda
caminar a tu lado,
no busques mis pasos sobre la tierra.

Búscame en aquello que nunca cambia:

en la palabra dada,

en el abrazo sincero,

en el coraje tranquilo,

en la esperanza que decide florecer
incluso después del invierno.

Porque si alguna herencia deseo dejarte,

no es un nombre,
ni una casa,
ni un recuerdo.

Es la libertad de vivir
sin traicionarte jamás.

Y si un día el mundo, cansado,
olvida cómo volver a empezar,
ojalá seas tú quien le recuerde
que siempre existe un primer color
capaz de romper el gris.

Ese día sabré
que todo lo que soñé para ti
ha encontrado, por fin,
su lugar en la tierra.

¿Qué se quedó contigo? Después de leer →

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