Los lugares que guardamos
— IV. La conversación inacabada —

Algunas conversaciones nunca terminan de verdad.
No porque alguien olvidara despedirse.
Sino porque una parte de nosotros nunca dejó de escuchar.
Pasan los años.
Olvidamos el café.
La calle.
El tiempo que hacía.
A veces, incluso el rostro que teníamos delante.
Y, sin embargo, una frase permanece.
No exactamente.
No palabra por palabra.
Como una luz que alguien dejó encendida en una habitación en la que ya no entramos.
La descubrimos años después…
al elegir otro camino.
al consolar a alguien a quien queremos.
al encontrarnos diciendo algo que una vez nosotros mismos necesitábamos escuchar.
Y durante un instante…
los años que nos separaban desaparecen.
Entonces comprendemos que aquella conversación nunca nos estaba pidiendo una respuesta.
Nos estaba enseñando, en silencio, a mirar.
Quizá por eso recordamos tan pocas palabras…
…y pasamos una vida entera viviendo dentro de ellas.
Hay personas que nunca llegan a saber que se convirtieron en parte del mundo interior de otra persona.
Quizá las conversaciones más importantes son las que nunca terminan del todo.
—Copí
Algunas historias vuelven siempre a los mismos lugares.
Las mías suelen hacerlo.
#Storytelling #Humanidad #Memoria
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