Capítulo 7 — El mapa
Damián tenía mapas por todas partes.
No colgados.
Apilados.
Sobre la mesa, sobre las sillas, sobre el suelo en columnas que habían desarrollado su propia lógica de archivo que solo él entendía. Papeles cuadriculados, hojas arrancadas de libretas, servilletas con plantas dibujadas a bolígrafo.
El piso olía a grafito y a tiempo cerrado.
Hugo entró despacio.
—Siéntese donde pueda —dijo Damián.
Hugo apartó tres hojas de una silla. Las miró antes de dejarlas. Plantas del edificio. Todas distintas. Todas con el mismo edificio dibujado de formas ligeramente diferentes. Como si alguien hubiera intentado muchas veces capturar algo que cambiaba cada vez que lo miraba.
—¿Cuánto tiempo lleva haciendo esto? —preguntó Hugo.
—Desde que llegué.
—¿Cuándo llegó?
Damián lo miró.
—Esa es una pregunta más complicada de lo que parece.
Hugo recordó a Naia diciéndole lo mismo la primera noche.
Damián despejó la mesa con un gesto amplio. Debajo apareció una hoja grande. Doblada en cuatro con el cuidado de algo que se consulta con frecuencia. La desplegó.
El edificio. Dibujado con una precisión que las otras hojas no tenían. No era un boceto. Era un plano. Con medidas. Con proporciones. Con cada habitación de cada piso en su sitio exacto.
—Esto es el edificio real —dijo Damián.
Hugo lo miró. Luego sacó el móvil. Buscó el plano oficial que había descargado del registro de la propiedad tres días antes. Lo comparó.
Los dos planos mostraban el mismo edificio, el mismo número de plantas, las mismas dimensiones generales, los mismos espacios comunes dispuestos exactamente igual. Casi.
—Aquí —dijo Damián, señalando con el dedo—. En el plano oficial no existe este espacio.
Hugo miró. Entre el tercero y el cuarto había una franja estrecha. No una planta completa. Algo intermedio. Un espacio que en el plano oficial simplemente no estaba. Como si el arquitecto lo hubiera saltado sin explicación.
—¿Qué es ese espacio?
—Es donde está el 4ºB —dijo Damián.
—¿Cómo es posible?
—Porque no se construyó con el edificio —dijo Damián—. Estaba ahí antes. El edificio se construyó alrededor.
—El edificio se construyó en 1987. Esta fecha es de 1963.
—Sí.
—Eso no tiene sentido.
Damián señaló otro punto del plano.
—Ahora busca el tuyo —dijo Damián.
Hugo buscó el tercero B en el plano oficial. Existía.
—Está aquí —dijo.
Damián negó con la cabeza. Despacio.
—Ese no es tu piso.
—Es el tercero B.
—Es uno de los terceros B. En el plano real hay dos.
Hugo miró. Tenía razón. En el plano de Damián, el tercero tenía cuatro unidades en el plano oficial. Pero en el de Damián había una quinta. Marcada también como B. En un espacio que en el plano oficial formaba parte del rellano.
Damián señaló la unidad extra. Tenía un número escrito al lado. Una fecha. Más antigua que la del 4ºB. Más antigua incluso que el solar sobre el que se construyó el edificio.
—¿Qué significa esta fecha? —preguntó.
—Hay espacios —dijo Damián— que existen antes de que haya algo que los contenga. El edificio no creó esos espacios. Los espacios crearon la necesidad del edificio.
—Eso es hace más de doscientos años.
—Sí.
Hugo miró el plano. Su piso. Marcado con una fecha de hace doscientos años. Y al lado, en la letra pequeña y precisa de Damián, una anotación.
Dos palabras.
Ocupación continua.
—¿Qué significa ocupación continua?
—Que ese espacio nunca ha estado vacío.
Pausa.
—Desde hace doscientos años, siempre ha habido alguien en tu piso.
—¿Alguien con mi nombre?
Damián fue hacia uno de los montones de papel. Buscó. Encontró una hoja más pequeña. La puso sobre la mesa.
Era una lista. Nombres. Con fechas al lado.
Hugo recorrió la lista con la vista.
Todos los nombres eran iguales.
Todos decían lo mismo.
Todos decían Hugo.
Hasta el último de la lista.
Que no tenía fecha de salida.
Solo un espacio en blanco.
Y al lado del espacio en blanco, escrito con una letra diferente a la de Damián.
Más reciente.
Pendiente de firma.
Pero debajo de ese nombre, más abajo en la lista, en letras más pequeñas y tinta ligeramente más clara, añadido después, había un nombre más.
Damián.
Sin fecha de entrada.
Sin fecha de salida.
Solo el nombre.
Hugo levantó la vista.
Damián estaba mirando los mapas.
No dijo nada.
Hugo tampoco.
El siguiente capítulo ya está escrito.
Pero no lo has leído.
Aún.
Horror burocrático · Ficción serializada
@santiagocopi
ISBN 9798233659300
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